martes, 31 de enero de 2012

La Plamperry



Qué pasa primo...?  Sí, dime, sí... Ah... No, no, yo no te he llamado... Ah... No, no... Debe ser que se ha disparado esto... Es que me acabo de pillar una Plamperry y todavía no me entiende... Sí, mu guapa, exagerada... Estoy aquí, en el rollo ese del paro, pero luego te doy un toque y nos echamos una birra.

Diálogo telefónico, de esos a los que te condenan tantos groseros de la hiperconectividad, oído en la oficina del INEM mientras el resto de los damnificados atendíamos con la cabeza gacha a nuestras propios smartphones.

Porque el parado ya no es lo que era. O al menos no lo aparenta. Ahora estamos equipados tecnológicamente hasta las cejas. Lo único que nos falta es trabajo y, si no lo encontramos, no será porque no tengamos los medios necesarios para estar comunicados y escudriñar el mercado laboral. Es el trabajo el que no quiere encontrarnos.

O tarda. Y tanto que a veces duda una de su propia existencia. De la del trabajo.

lunes, 30 de enero de 2012

Somos más


El fin de semana no ha podido ser más desafortunado en cuanto a las cifras del paro se refiere. Por obra y gracia de Spanair y la diabólica combinación de mala gestión empresarial y erróneas políticas de las administraciones públicas, 2.000 personas más van de cabeza a engrosar las listas del paro. Dicho de otra manera: como éramos pocos, parió la abuela.

¿Y hasta cuándo y hasta cuántos? Mes a mes caen las barreras más agoreras en cuánto a cifras totales de parados sin que en el horizonte se perciban ni las más remotas señales de que este túnel desemboca en algún lugar algo más luminoso.

Si en las acciones del nuevo Gobierno nos fijamos, lo único que nos queda claro es que nos van a continuar asfixiando una buena temporada más, apretándonos el cuello como antaño apretaban las abuelas el cuello a las gallinas antes de preparar su sabrosa pepitoria. Más recortes, más impuestos, menos inversiones y, ¡la Diosa Fortuna nos ampare!, quién sabe si nuevos sajazos a las políticas de protección social, entre ellas las prestaciones por desempleo.

Ejércitos de zombis sin ningún tipo de ingresos rondando las calles en busca de un hueco al calor de un mercado laboral tras cuyos ventanales se parapetan almas cada vez más dóciles, trémulas y temerosas de resultar catapultadas al exterior por los que, a sus espaldas, confeccionan listas de ejecución, cierran balances asesinos o perpetran estudios de inviabilidad. ¿Otra serie de muertos vivientes? ¡No! La fugaz visión pelín apocalíptica de una parada en un lunes en el que constata que cada día somos más y, por ende, estamos peor.

En la imagen de EFE, acto de protesta de los trabajadores de Spanair en el aeropuerto de Lavacolla, Santiago de Compostela


jueves, 26 de enero de 2012

Doble desgracia

Sabido es que las desgracias nunca vienen solas. Normalmente te las sirven acompañadas de ensalada y papas fritas. Así que, si el paro no es suficiente plato de mal gusto en tú vida, el cierre de Megaupload viene a completar tan desagradabale menú.

¡Qué chorrada¡, dirán aquellos que no gozan de la condición de serieadictos. Pues no, para nosotros no es una chorrada sino un auténtico contratiempo que hay que afrontar cómo se afronta un giro radical en tú vida como el que supone el desempleo. Bueno, vamos a dejarlo en casi igual...

Sabido es que las series de televisión han venido a sustituir al cine, al buen cine. Y sabido es que la programación televisiva, incluso la de las cadenas de pago, o es infumable o es más infumable todavía. Únanse estos dos ingredientes, agítese la coctelera y sírvase el mal trago: nada digno de ser visto en esos momentos de sano ocio que solíamos pasar frente a la pantalla del televisor.

Es gracioso que con tanta ley Sinde y tanto cuento haya tenido que ser el FBI (en base a la SOPA, la PIPA y toda su parentela) el que haya venido a poner fin en este país al sano intercambio de contenidos, eso que otros malajes denominan criminal pirateo. Pero la Sinde debe estar contenta porque, de una u otra manera, ha conseguido su objetivo: ¡que los espectadores se agolpen ante las taquillas de los cines para ver cine español!

 ¿Conseguiremos así que la industria cinematográfica española despegue y, ¡oh, cielos!, deje de depender de las subvenciones públicas? Bueno, yo no me haría demasiadas ilusiones. Era de las que esperaba que, llegado el momento actual, o sea, el cierre de servidores de las características de  Megaupload, los consumidores ya tendríamos acceso a una buena y completa oferta legalizada que también tuviera en cuenta los derechos de los autores. Pero no. Por lo visto han empleado su tiempo en la pataleta, les han tenido que venir a sacar las castañas desde fuera y ellos parecen seguir pensando que van a poder seguir manteniendo un modelo de negocio que ya está caduco.

Así les va. Mientras, el mundo 2.0 sigue caminando a toda velocidad...




miércoles, 25 de enero de 2012

Efecto dominó

 No habría podido elegir peor momento el anterior Gobierno socialista para poner en marcha la normativa que inserta a las empleadas de hogar en el Régimen General de la Seguridad Social. Es así desde el primero de enero de este año, pero los empleadores tienen un plazo de seis meses para mantener el alta de la persona que tenían contratada con el régimen anterior (que era específico para las empleadas de hogar) y convertirla en un alta en el Régimen General, o bien darle de baja y, entre nosotros, volver a la antigua usanza de pago por horas trabajadas y santas pascuas.

Y digo que no podía haber elegido peor momento el anterior Gobierno socialista para tomar esta medida porque, cuando las familias españolas ven como se destruyen puestos de trabajo en su seno, es difícil pensar en que estarán en condiciones de comprometerse aún más con las personas a las que ellas dan empleo. Así, una medida que pretendía dar mayor seguridad a los empleados de hogar desembocará probablemente en nueva destrucción de empleo porque, lo normal en situaciones que obligan a toda clase de recortes, es que las familias en esta diatriba opten por dar por finalizada la relación laboral que en términos legales mantenían con su empleada de hogar. Y aún más. Lo harán las familias que están sufriendo los estragos del paro, pero también todas aquellas a las que la crisis económica ha sumido en una situación de pánico, o simple y humana inseguridad, que les impide asumir nuevos compromisos económicos y legales como empleadores.

Es el llamado efecto dominó, un indeseable pero automático efecto que las administraciones deben tener sobre la mesa y sopesar cuidadosamente antes de tomar decisiones absurdas como tantas de las que adoptó el Gobierno socialista.

martes, 24 de enero de 2012

Duele (o debería doler) igual

Me repugna todo corporativismo por lo que tiene de mirada en corto sobre una amplia realidad. Y me repugna especialmente el corporativismo del que hacemos gala los periodistas, siempre dispuestos a presentarnos como imprescindibles y aguerridos defensores de las libertades públicas cuando lo que estamos haciendo es algo tan simple como defender nuestro propio sustento. ¿Por qué los periodistas nos espantamos más ante las dificultades de Público que ante las de Teka? ¿Tienen mayor pedigrí unos empleos que otros? ¿Duele más un periodista en paro que un operario industrial?

Los medios de comunicación responden a intereses económicos y políticos concretos y los que trabajamos en ellos, o lo hacíamos, estamos al servicio de esos intereses lo queramos o no. O lo sepamos o hayamos preferido ignorarlo. Por razones de modelo de negocio, la independencia, la veracidad y la pluralidad se mueven hoy en canales alternativos al margen de los grandes medios de comunicación y de las agencias de publicidad. Hacer periodismo y cumplir los objetivos de libertad de pensamiento, expresión y difusión es hoy más fácil que nunca. Así que, si lo que queremos es ser periodistas y contarle al mundo cómo lo vemos, nada tan fácil como abrirse el correspondiente blog. Otra cosa bien distinta es que aspiremos legitimamente a tener un trabajo remunerado en un medio de comunicación.

No nos engañemos ni tratemos de engañar a los demás. Un periodista en paro no es un pájaro que ya no puede emitir su canto de libertad y nutrir de esta manera la sed de verdad y justicia de sus semejantes. Un periodista en paro es una persona que se ha quedado sin trabajo, como tantos otros, y que se enfrenta a las dificultades económicas, sociales y emocionales propias de su condición. Lo suyo es un gran contratiempo, sin duda, pero el sistema democrático no se tambalea por ello ni menos ni mas de lo que ya lo venía haciendo.

La ilustración la he cogido prestada de Público. Al hilo recuerdo la potente sensación que me volvió a asaltar recientemente al pasar por un kiosco: el periodismo de papel, la prensa, huele cada vez más a naftalina. ¿Qué modelo emergerá tras la crisis?

lunes, 23 de enero de 2012

No es lo mismo

No es lo mismo. No se lamenta de la misma manera la pérdida de puestos de trabajo cuando se conserva el propio que cuando se ha perdido. Una cosa es la percepción intelectual de una situación como el desempleo y otra, muy distinta, haber adquirido sin pretenderlo la capacidad de ponerte en la piel de cada uno de esos trabajadores que, de forma anónima, siguen engrosando día a día las filas del paro. Desde este lado de la pista, el del desempleo, cada noticia sobre nueva destrucción de puestos de trabajo causa el mismo pavor que podría causarle a cualquiera. Pero, además, tiene la capacidad de evocar otros sentimientos. El primero, egoístas por naturaleza, que cada día somos más de este lado y el sistema de prestaciones se soporta menos. Y de segundo e indigesto plato puedes imaginar vivamente las dificultades personales, a veces dramáticas, a las que se enfrentan todas y cada una de esas concretas personas que pierden su puesto de trabajo. También duele de otra manera, menos intelectual y más incisiva, la situación de las empresas. Porque no es lo mismo que un patrón suelte lastre en forma de destrucción de puestos de trabajo en cuanto percibe que puede dejar de ganar lo que venía ganando, a que una empresa resulte realmente inviable, y digo realmente inviable, si no reduce su plantilla. La pena por los trabajadores podría ser la misma. Pero la semblanza moral del empleador es muy diferente. Tanto como la ira y el profundo rechazo que suscita. En la foto, un empleado de la empresa cántabra de electrodomésticos Teka, donde en estos momentos están en juego 198 de los 420 puestos de trabajo que componen la plantilla.

jueves, 19 de enero de 2012

Mahoma va a la montaña

Mahoma va a la montaña. A la vista de que el sistema no me ofrece directamente cómo mejorar o diversificar mi formación para tener mejores y mayores oportunidades de ingresar de nuevo en el mercado laboral, me dispongo a bucear en la oferta del Servicio Canario de Empleo. Hay bastantes cosas sí, pero a cada cual me deja más perpleja. No me veo como auxiliar técnico de topografía ni como chapista o fontanera, pero admito que podría intentar alemán o inglés para atención al público, diseño web o, tal vez, escaparatista o pinche de cocina. En realidad me tiran los cursos de agricultura y agricultura ecológica porque, sí, yo también me he planteado que el paro es el momento ideal para cumplir el recurrente sueño del maduro insatisfecho: retirarte al campo, plantar habichuelas y criar gallinas. Pero me digo que no está la cosa para fantasías bucólicas y me freno. Así que, nuevamente con los pies sobre la tierra, continuó con el proceso y me dispongo a cliquear en mi isla, Tenerife, para afinar la búsqueda de oportunidades de formación reales. Y, ah!, en Tenerife solo hay plazas, en concreto una, para un curso de cuidadores de personas con Alzheimer. No me quiero ni imaginar rematando mi vida laboral ejerciendo como cuidadora de enfermos de Alzheimer mientras, tal vez, mi propio Alzheimer cabalga silenciosamente en mi cerebro. Pero vuelvo a cliquear sobre la única oportunidad que me dan. Y, ah!, el curso empezó el 21 de diciembre, por lo que no parece que la opción sea válida. Entonces me lanzó un buen y reconfortante suspiro, le digo a mi conciencia que no he sido yo la que ha despreciado una oportunidad tan razonable y apropiada como esa y decido que mañana será otro día. Ese día es hoy y, cuando de nuevo me sumerjo con mi anzuelo en la oferta de cursos del Servicio Canario de Empleo, ya no ofrecen nada en Tenerife. Gran Canaria es la única opción. Viviendo en Tenerife, y con el mar por medio, no se me podría ocurrir una opción más adecuada. PD: El dibujo que ilustra esta entrada es del diario francés Le Monde.

miércoles, 18 de enero de 2012

Caída libre

¿Se acuerdan de aquello de vincular de forma obligatoria la formación al cobro del desempleo? Otro cuento chino. A mí ni siquiera me hicieron el famoso test que, dicen, te ponen sobre la mesa para evaluar tú perfil profesional y tús posibles salidas laborales junto con la solicitud de prestación. ¿Pa qué? Estamos tan en caída libre que a nadie le preocupa ahora mismo qué va a ser de nosotros. La cosa es que no vayamos a más, el sistema quiebre y se encuentren finalmente con una legión de indingentes a las puertas de sus palacios de inviernos. Tampoco se oye ya hablar de las sanciones con que amenazaban a aquellos parados que no aceptasen los empleos, infraempleos o empleos de caca que se les ofrecían desde las oficinas del INEM. Ja. Si el trabajo nunca se ha movido en términos reales por esas oficinas, a día de hoy solo circulan por ellas esa suerte de muertos vivientes que en esta sociedad de consumo somos los parados. El paro es, como siempre lo ha sido en este país y en esta comunidad, una forma de tenernos a la bobilis bobilis, que decía mi madre, mientras piensan un argumento más para echarse las culpas unos a otros. Menos mal que la iniciativa privada siempre es más ágil dando respuestas. El de la foto es el bar que está junto a mí oficina de empleo. Un clásico para ver pasar el tiempo que, a estas alturas, seguro que tiene su correspondiente réplica en cada ciudad y pueblo de España.

martes, 17 de enero de 2012

Sirenos y sirenas

¡Ay qué ver cómo están las piscinas municipales, y el resto de sus instalaciones deportivas, a la hora del parado¡ Un mundo de sirenas y sirenos lanzados de súbito a chapotear de cualquier manera en las aguas del desempleo sin esperanza cuando todavía estamos en edad de contribuir a sacar a este país a flote con nuestro trabajo y, sobre todo, con nuestras cotizaciones a la Seguridad Social. ¿Qué de los cuarenta para arriba no te mojes la barriga? Eso era antes. Ahora somos muchos los de 55 y subiendo los que nos ponemos a remojo a diario, en franca pero desigual competencia con los legiones de jubiladas y jubilados que tienen tomadas las las instalaciones deportivas municipales. Y muy bien y justamente tomadas, por cierto. Tal y como está la cosa, los ayuntamientos tendrían que plantearse el uso gratuito de las instalaciones deportivas también para los desempleados. Y no solo eso. Debería ser una actividad adscrita a los Servicios Sociales, y no al área de Deportes, porque en realidad esta es la función que están cumpliendo. Así, cuando tengan la tentación de recortar este tipo de prestaciones con tal de mantener los festejos y el resto de actividades clientelares a las que tanto les cuesta meter tijera, tal vez les temblaría un poquito la mano. No confío demasiado en ello, pero con que se pusieran un poquito colorados me conformaría.

lunes, 16 de enero de 2012

A modo de presentación

Canela Fina es el epígrafe de la columna que he escrito en Canarias7 durante la última década. He trabajado en ese hueco de las páginas de opinión del periódico en cuestión tantas veces, que el director  medía el tamaño de los encargos que me hacía para otras páginas, como crónicas y otras piezas, en función de un nueva unidad métrica: la canela fina. Una canela fina, dos canelas finas...
En un alarde de imaginación, escogí  Canela Fina para  identificar mis columnas sin percatarme de que ese rótulo se lo había agenciado mucho antes Luis María Ansón. Lo cierto es que lo hice rememorando la letra de una preciosa canción de Serrat, Kubala, pero vez en cuando me asaltaba la idea de que Ansón me iba a denunciar por apropiación indebida. Siempre me consolé pensando que difícilmente se percataría algún día de mi existencia periodística. Ahora ya no hay peligro, creo, porque Canela Fina dejó de existir como columna de opinión en Canarias7 el 25 de noviembre de 2011, fecha en la que, después de 24 largos años,  fui despedida de la empresa por lo que denominan razones objetivas de carácter económico. Esta es una iniciativa sin ánimo de lucro, pero me encantaría poder lucrarme con ella y dejar así de ser una carga para las arcas públicas. O sea, para su bolsillo y el mío. Avisados quedan.
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